Los formatos PDF y Excel son fundamentalmente diferentes, y conviene ser transparentes sobre qué información se conserva y cuál no durante la conversión.
Las estructuras de tabla, incluyendo filas, columnas y límites de celda, se convierten de forma fiable para obtener tablas PDF con una estructura clara. Los datos numéricos, las etiquetas de texto y los encabezados de columna se extraen con precisión en la gran mayoría de los casos. El contenido básico de las celdas se conserva correctamente y se puede utilizar de inmediato.
Es posible que el formato visual complejo, como las celdas combinadas, los colores de fondo, los bordes personalizados y el estilo elaborado de las tablas, no se conserve exactamente como aparecía en el PDF. La prioridad de la conversión es siempre proporcionarle datos reales y editables en las celdas correctas. El formato se puede volver a aplicar en Excel una vez que los datos estén presentes. Los datos que no se pueden editar no son útiles, independientemente de la precisión con la que se conserve el formato.
Los archivos PDF con diseños complejos de varias columnas, elementos superpuestos o presentaciones con un diseño gráfico muy elaborado producirán resultados menos predecibles que los documentos tabulares sencillos. Para estos archivos, es probable que sea necesario realizar una limpieza manual en Excel después de la conversión.